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Superar la ansiedad. Explicación de un caso real.

Ansiedad explicación en un caso real

Todo lo que necesitas saber sobre la ansiedad y su tratamiento cognitivo conductual

 

Bea llegó a nuestra consulta después de meses pasándolo muy mal. Quería vencer su ansiedad pero no sabía cómo conseguirlo.

Me comentó que desde hacía un tiempo no podía ver a los perros, estar cerca de ellos le acusaba una gran ansiedad ya que le daban mucho miedo. Cuándo eso pasaba, se le aceleraba el corazón, tenía taquicardia, calor, sudor y hasta sensación de mareo. “De verdad Laura, parece que el corazón me va a estallar” me contó en su primera sesión en nuestro centro de psicología en Valencia. Lo que le pasaba a Bea es lo que conocemos como fobia simple, que es uno de los problemas psicológicos relacionados con la ansiedad.

Problemas de ansiedad

En los últimos años, los problemas de ansiedad han sido, con diferencia, los que más han  llegado a nuestra consulta. Dentro de esta categoría encontramos fobias simples, fobia social, hipocondría, ataques de pánico con o sin agorafobia, trastorno obsesivo-compulsivo, etc.

Los problemas de ansiedad han aumentado en los últimos años. Conocer su funcionamiento es muy importante para nuestro día a día.

Como siempre digo, conocer cómo funciona la ansiedad es algo vital en nuestro día a día, algo que se debería enseñar en el colegio. Y cuando lo comento con mis pacientes me dan la razón, “si la gente supiera cómo mejora tu vida cuando entiendes tu ansiedad, vendrían corriendo a tu consulta”, me comentaba una de ellas el otro día.

Síntomas de ansiedad

Los síntomas de ansiedad son taquicardia, sudor, rubor, mareo, sensaciones en el estómago, tensión muscular, etc. Aunque cada persona tiene un modo particular de sentirla.

Estas sensaciones son muy desagradables (si estás pasando por un problema de ansiedad ya sabes de qué estoy hablando), por ello, tendemos a clasificarlas como peligrosas. Pero, y en este punto es cuando mis pacientes me miran raro, la ansiedad es buena. A parte de poner cara de póquer, mis pacientes (y supongo que tu)  me preguntan “¿si la ansiedad es buena, por qué lo paso tan mal?”. En este post voy a intentar contestar esa pregunta.

Ansiedad adaptativa

Imagina hace muchos muchos años. Un hombre vestido con pieles y con una rama de árbol para defenderse sale a cazar y se encuentra un león. En ese momento su ansiedad se dispara, se tensan sus músculos, preparándolo para la acción. El corazón se acelera. En este caso, nuestro hombre prehistórico decide esconderse y evitar el peligro. Su ansiedad ha hecho que detecte un peligro (el león), evalúe las opciones que tiene (luchar o huir) y dé una respuesta rápida (esconderse). De este modo, elige la mejor opción para su supervivencia. Todo ello en cuestión de segundos y casi sin ser consciente de ello. Sin el sofisticado sistema de la ansiedad, hoy no estaríamos en este mundo ni tu, ni yo. Nuestros antepasados se hubieran quedado impasibles ante los peligros y no hubieran sobrevivido. Por lo tanto, no es que la ansiedad sea buena, es que no podemos vivir sin ella.

La ansiedad es un mecanismo de nuestro cuerpo que nos ayuda a protegernos de peligros y, por tanto, a sobrevivir.

 

Ejemplos más actuales serían el de ir a cruzar la calle y ver que viene un coche a toda velocidad sin intención de parar o sufrir un atraco. En ambos vas a notar un “chute” de adrenalina, que no es nada más y nada menos que la ansiedad intentando salvarte la vida. Gracias a ella se activará tu cuerpo o tu mente para que des la mejor respuesta en el menor tiempo posible.

Entonces, ¿por qué la ansiedad tiene tan mala fama?. El problema aparece cuando nuestra ansiedad se presenta en situaciones en las que el peligro no es real (vemos leones donde no los hay) o existe una baja probabilidad de ocurrencia (encontrarme con un león en Valencia).

En el caso de Bea, ella está sobreestimando la probabilidad de que un perro le haga daño. Piensa que el cien por cien de los perros a los que se acerque la atacarán, cuando ese porcentaje no es para nada real.

Origen de la ansiedad

En ocasiones puede resultar útil saber cómo he aprendido a tener ansiedad en ciertas situaciones. Conocer el origen no suele solucionar el problema, pero es importante que conozcas los mecanismos que hicieron que empezaras a tener el problema para que puedas ponerle remedio.

La ansiedad se adquiere por lo que lo psicólogos llamamos condicionamiento clásico o aprendizaje por asociación.

Imagina que estás en una fiesta, sientes emociones positivas porque lo estás pasando bien, en ese momento suena una canción. Otro día, estás en casa, con emociones neutras porque no estás haciendo nada especial, ver la tele por ejemplo. En ese momento suena la canción y te aporta automáticamente las emociones positivas que sentiste el día de la fiesta. Esto pasa porque he aprendido esa canción en un contexto positivo y me ha dejado esa “huella”.

El origen de la ansiedad es una valoración de una situación u objeto como peligroso.

Esto también puede ocurrirnos con aprendizajes negativos. Un día, nuestra amiga Bea iba por un parque y vio que un perro muy grande corría hacia ella y la tiró al suelo. Se asustó mucho y la ansiedad le subió por la nubes. A partir de ahí, ya no quiso acercarse a ningún perro, aunque fuera pequeño o estuviera atado. Como lo pasó tan mal el día del parque, su cerebro asoció que perro=peligro.

Bea buscó psicólogos en Valencia y vino a nuestra consulta para que le ayudara a romper esa asociación. A “desaprender” algo que no es objetivo (no todos lo perros son peligrosos) y que le estaba molestando en tu día a día (llego a no salir de casa para no cruzarse con un perro).

Mantenimiento de la ansiedad

En muchos momentos de nuestra vida sentimos estrés. Normalmente, esa ansiedad sube, se mantiene unos minutos y cuando mi mente interpreta que no hay peligro empieza a bajar.  Este sería el funcionamiento normal de la ansiedad.

Cuando tenemos un miedo o detectamos un peligro, vienen muchos pensamientos, por ejemplo, en el caso del miedo a los perros de Bea“sería terrible encontrarme con un perro”, “son muy peligrosos”, “seguro que me muerde”, etc. ¿Qué crees que haría una persona con esos pensamientos cuando se encuentre con un perro? seguramente salir corriendo.

Si la persona corta la ansiedad antes de que se de la situación (ni siquiera llega a ver al perro), lo llamamos evitación (“no voy”). Por ejemplo, Bea no iba a parques porque sabe que hay perros, no iría a casa de su amiga Irene que tiene un perro, etc.

Si corta la ansiedad cuando ya se ha producido la situación (ve a un perro), lo llamamos escape (“me voy”). Por ejemplo, Bea saldría corriendo si ve que un perro se le acerca, cambiaría de acera, etc.

Las evitaciones y escapes que hacemos para bajar nuestra ansiedad son lo que hace que se mantenga el problema.

Es muy importante que sepamos que evitaciones y escapes realizamos para cortar nuestra ansiedad. Estas “conductas de seguridad” nos generan alivio ya que hacen que nos libremos del supuesto peligro, pero, como veremos más adelante, son una trampa ya que imposibilitan el desarrollo de habilidades para hacer frente al problema.

Ejemplo de escapes y evitaciones en problemas de ansiedad pueden ser: no ir a ciertos sitios, no quedar con ciertas personas, llevar siempre un ansiolítico encima, mirar información en internet, preguntar a los demás, comprobar, etc. Cada persona realiza unos escapes y evitaciones diferentes, haz una lista con los tuyos para tenerlos siempre presentes.

¿Qué crees que hicimos en el caso de Bea para que venciera su ansiedad? si has pensado que enfrentarse a su miedo, has acertado.

Bea necesitaba estar en contacto con los perros, sin realizar evitaciones ni escapes,  por dos motivos:

  1. Si no hace evitaciones y escapes la ansiedad seguirá su curva normal, sin cortes. Ese es el  único modo de desconectar perro con peligro.
  2.  Bea comprobará que lo que teme (que le muerda el perro) no pasa.

Esto es lo que los psicólogos llamamos terapia de exposición.

La trampa de la ansiedad

Este mecanismo por el que la ansiedad nos lleva a evitar o escapar de las situaciones temidas es una trampa. A corto plazo nos genera un alivio, Bea se sentía bien cuando se libraba de los perros. Pero a largo plazo hace que el problema se mantenga ya que ese alivio hace que en la próxima ocasión haga lo mismo. Así, Bea no se enfrentaba a sus miedos, perpetuándose durante años y haciéndose más fuerte, ya que cada vez que escapaba de los perros pensaba “menos mal, sino seguro que me hubiera mordido”.  

Cuando hay muchos pensamientos.

El caso de Bea es lo que se conoce como fobia simple o fobia específica, un miedo intenso e irracional a una situación, animal u objeto muy concreto. En estos casos no existen muchos pensamientos, por ejemplo en la fobia a las cucarachas no se piensa nada, simplemente le producen un asco muy intenso a la persona que la padece.

En otros problemas de ansiedad, como la fobia social, la hipocondría, los ataques de pánico, el trastorno obsesivo-compulsivo, etc. , hay muchos pensamientos y juegan un papel fundamental ya que son lo que activan la ansiedad.

Una situación que me da miedo genera muchos pensamientos catastróficos e irracionales. La ansiedad se activa y para protegerme me lleva a evitar y escapar.

Lo que “está mal” en esta secuencia no es la ansiedad, ya que nos protege de un  peligro. Lo que tenemos que cambiar son los pensamientos que hacen que evalúe una situación como peligrosa cuando seguramente no lo es.

La mejor manera de combatir la ansiedad es trabajar los pensamientos y exponerse a la situación u objeto temido

En este caso la técnica que utilizamos es la terapia cognitiva. De este modo trabajamos los pensamientos que te hacen daño para bajar su nivel de credibilidad, haciéndolos más objetivos y adaptados a tu realidad. Así, esos pensamientos no nos generarán ansiedad y no necesitaremos realizar las conductas de seguridad (escapes y evitaciones).

Vencer la ansiedad

Por lo tanto, recuerda que es muy importante no evitar o escapar de lo que te genera ansiedad. Somos conscientes de que esto es muy difícil, ya que te estamos pidiendo que te enfrentes a lo que más temes. Un psicólogo cognitivo-conductual puede ayudarte a superar tu ansiedad.

Como comentábamos, trabajamos los pensamientos mediante la terapia cognitiva para la ansiedad. De ese modo, reducimos la creencia e intensidad de los pensamientos para que se reduzca las emociones negativas que te produce.

Una vez los pensamientos de ansiedad se han reducido, es momento de pasar a la acción. Esto es lo que llamamos terapia de exposición.

Recuerda que en nuestro Centro de Psicología en Valencia hacemos terapia para la ansiedad, consiguiendo que las personas recuperen el control sobre sus vidas. Espero que este artículo te haya ayudado a entender mejor tu ansiedad y, de ese modo, empezar a transformarla en algo que te ayude en tu vida.

 


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