Ansiedad anticipatoria y dolor: ayuda psicológica por lesión o recuperación
Cuando el dolor por un proceso médico hace que tu mente se adelante al futuro
En el Centro de Psicología de Laura Fuster somos psicólogas expertas en ansiedad. Por ello, sabemos bien que cuando tenemos una lesión o estamos atravesando un proceso de recuperación, el dolor no solo afecta al cuerpo.
También puede generar mucha incertidumbre.
No saber cuánto tardaremos en recuperarnos, si volveremos a hacer las mismas actividades o cómo será nuestra vida dentro de unos meses puede hacer que la mente empiece a adelantarse al futuro.
Entonces aparecen pensamientos como:
«¿Y si mi lesión no se recupera bien?»
«¿Y si este dolor se queda para siempre?»
«¿Y si no puedo volver a trabajar?»
«¿Y si no puedo hacer deporte como antes?»
«¿Y si esto cambia mis planes de vida?»
Que aparezcan estos pensamientos es comprensible. Cuando algo importante para nosotros está en juego, nuestra mente intenta anticiparse para protegernos.
El problema aparece cuando una posibilidad que nos preocupa empieza a convertirse, en nuestra mente, en una certeza.
Y ahí puede aparecer un círculo de dolor, miedo y ansiedad.
Dolor e incertidumbre: cuando no sabemos cómo terminará
Una de las cosas más difíciles de atravesar durante una lesión es no saber exactamente cómo evolucionará.
Estamos acostumbrados a pensar que, si tenemos un problema, debemos encontrar una solución y saber qué ocurrirá después.
Pero una recuperación no siempre funciona así.
Puede haber días mejores y peores. Podemos notar avances y después tener molestias. Podemos sentirnos más limitados durante unas semanas y no saber exactamente cuándo recuperaremos determinadas capacidades.
Esta incertidumbre puede resultar especialmente difícil para las personas que necesitan tener las cosas bajo control.
Cuando no sabemos qué ocurrirá, la mente puede intentar compensarlo imaginando diferentes escenarios.
«¿Y si no me recupero?»
«¿Y si empeoro?»
«¿Y si esto dura mucho más de lo que pensaba?»
En principio, parece que pensar en estas posibilidades puede ayudarnos a prepararnos.
Pero hay una diferencia importante entre prepararse para una posibilidad y quedarse atrapado intentando conseguir una certeza que todavía no existe.
Cómo aparece la ansiedad anticipatoria durante una lesión
La ansiedad anticipatoria consiste, de forma sencilla, en experimentar malestar ante algo que todavía no ha ocurrido.
No necesitamos estar enfrentándonos actualmente al peor escenario para sentirnos mal por él.
Puede bastar con imaginarlo.
Por eso una persona que está recuperándose de una lesión puede encontrarse físicamente en casa, sin que esté ocurriendo nada nuevo, y aun así sentir ansiedad mientras piensa en su futuro.
«¿Cómo estaré dentro de seis meses?»
«¿Podré volver a hacer mi vida normal?»
«¿Qué pasará si esto no mejora?»
La mente está intentando resolver hoy una situación que todavía pertenece al futuro.
Y como no puede obtener una respuesta definitiva, continúa pensando.
Si sientes que tus pensamientos te desbordan y no dejas de adelantar el futuro, mi ebook gratuito sobre ansiedad anticipatoria puede ayudarte.
El salto de «me duele ahora» a «me dolerá siempre»
Uno de los errores de pensamiento más habituales en estas situaciones consiste en convertir una experiencia presente en una predicción sobre el futuro.
Por ejemplo:
«Ahora tengo dolor.»
Es un dato sobre el presente.
Pero la mente puede dar rápidamente el siguiente paso:
«Si me duele ahora, probablemente me dolerá siempre.»
Y después:
«Si me duele siempre, no podré trabajar.»
Y más adelante:
«Si no puedo trabajar, mi vida cambiará.»
En pocos segundos hemos pasado de un hecho presente a una cadena de consecuencias futuras.
El problema no es que esas posibilidades sean absolutamente imposibles.
El problema es que no podemos saber hoy que vayan a ocurrir.
Tener dolor actualmente no permite conocer con certeza cómo estaremos dentro de unos meses.
Todavía no estar recuperado no significa que no vayamos a recuperarnos.
Y tener una limitación ahora no significa necesariamente que vayamos a mantenerla para siempre.
Catastrofismo: cuando la mente se va directamente al peor escenario
Cuando estamos preocupados, nuestra mente tiende a prestar más atención a aquello que considera amenazante.
Por eso puede aparecer el pensamiento catastrófico.
No consiste simplemente en pensar que algo podría salir mal. Consiste en dar cada vez más peso al peor escenario y empezar a comportarnos como si fuera muy probable o incluso inevitable.
Por ejemplo:
Dolor actual → no recuperación → dolor permanente → incapacidad para trabajar → cambios en la vida → consecuencias en las relaciones.
Cada paso puede parecer lógico cuando lo analizamos desde el miedo.
Pero que una cadena de pensamientos sea posible o coherente no significa que sea una predicción fiable.
Una pregunta especialmente útil es:
«¿Qué sé realmente en este momento?»
En lugar de:
«¿Y si ocurre todo lo que estoy imaginando?»
El círculo entre dolor, miedo y atención al cuerpo
El dolor y la ansiedad pueden relacionarse de una manera que termina manteniendo el malestar.
Cuando aparece dolor, podemos asustarnos.
Cuando nos asustamos, prestamos más atención al cuerpo.
Empezamos a preguntarnos:
«¿Me duele más que ayer?»
«¿Esto es normal?»
«¿Por qué todavía tengo esta molestia?»
«¿Y si significa que algo va mal?»
Esta vigilancia constante puede hacer que detectemos cada pequeña sensación corporal y que la interpretemos desde la preocupación.
Entonces aumenta el miedo.
Y cuando aumenta el miedo, volvemos a prestar más atención al cuerpo.
Se crea así un círculo:
dolor → miedo → vigilancia → más preocupación → más atención al dolor.
Esto no significa que el dolor sea imaginario.
El dolor es real.
Lo que puede aumentar es la preocupación y la atención que dedicamos a cada sensación, especialmente cuando interpretamos cualquier cambio como una señal de que la recuperación no está funcionando.
No se trata de pensar en positivo sobre tu lesión
Ante este tipo de pensamientos, puede aparecer una tentación: intentar sustituirlos inmediatamente por pensamientos positivos.
«Seguro que todo va a salir bien.»
«Seguro que me recuperaré perfectamente.»
Pero esta estrategia tiene un problema.
Tampoco podemos tener esa certeza.
Si una persona tiene miedo de no recuperarse y se obliga a repetirse que todo saldrá perfectamente, su mente puede responder:
«¿Y cómo sabes que va a ser así?»
Y volvemos a intentar conseguir una seguridad absoluta.
El objetivo no es convencernos de que el futuro será perfecto.
Es aprender a pensar de una manera más realista y tolerar que todavía no conocemos el resultado.
¿Cómo cuestionar estos pensamientos sobre el dolor?
Cuando aparezca una predicción relacionada con tu recuperación, puedes empezar por separar tres cosas:
1. Lo que sé
Por ejemplo:
«Ahora tengo dolor y todavía estoy recuperándome.»
2. Lo que estoy prediciendo
«Estoy pensando que tendré dolor para siempre.»
3. Lo que realmente puedo saber
«No puedo saber todavía cómo será mi recuperación dentro de unos meses.»
Esta diferencia es muy importante.
No necesitas decirte:
«Seguro que me recuperaré.»
Puedes decirte:
«No sé todavía cómo terminará mi recuperación y eso me preocupa, pero no necesito convertir una posibilidad en una certeza.»
¿Qué puedo hacer cuando no tengo certeza sobre mi recuperación?
Cuando nuestra mente quiere conocer el final de una situación, podemos sentir la necesidad de analizar constantemente, buscar información, preguntar a otras personas o imaginar diferentes escenarios.
El problema es que estas conductas pueden convertirse en una búsqueda interminable de tranquilidad.
Por eso puede ser útil preguntarte:
¿Qué puedo hacer hoy que sí depende de mí?
Quizá sea seguir las indicaciones de los profesionales que llevan tu recuperación, realizar las actividades recomendadas, respetar los tiempos de descanso o mantener aquellas actividades de tu vida que actualmente puedas realizar.
No necesitas resolver hoy cómo será tu vida dentro de seis meses.
Necesitas ocuparte, en la medida de lo posible, de lo que está ocurriendo hoy.
No necesitas conocer el final para seguir avanzando
Una de las partes más difíciles de una lesión puede ser aceptar esta frase:
«Todavía no sé cómo terminará esto.»
No significa:
«Todo irá mal.»
Pero tampoco:
«Todo irá perfectamente.»
Significa simplemente:
«Todavía no lo sé.»
Y aprender a tolerar esa incertidumbre puede reducir la necesidad de anticiparse constantemente.
Tu futuro no está decidido por el pensamiento que aparece cuando tienes miedo.
Tener miedo de que algo ocurra no significa que vaya a ocurrir.
Y que una situación sea difícil ahora tampoco permite saber exactamente cómo será más adelante.
¿Cuándo es recomendable pedir ayuda psicológica por una lesión?
Es normal sentir preocupación durante una lesión o un proceso de recuperación.
Sin embargo, puede ser recomendable buscar ayuda psicológica cuando la preocupación empieza a ocupar una parte importante de tu día a día.
Por ejemplo, cuando:
* Pasas mucho tiempo pensando en cómo evolucionará tu lesión.
* Te cuesta concentrarte en otras cosas.
* Necesitas comprobar constantemente cómo está tu cuerpo.
* Buscas continuamente información o tranquilidad.
* Evitas actividades por miedo a empeorar.
* El miedo al futuro es mayor que lo que está ocurriendo actualmente.
* Tienes dificultades para dormir por pensamientos relacionados con la recuperación.
* Sientes que tu vida se ha quedado en pausa mientras esperas recuperarte.
* El dolor y la preocupación están afectando a tus relaciones o a tu bienestar emocional.
Pedir ayuda no significa que el dolor «esté en tu cabeza».
Significa trabajar también la parte psicológica de una situación física que está siendo difícil.
Terapia para la ansiedad en Valencia y online
Cuando una lesión está generando mucha ansiedad, el objetivo de la terapia psicológica no es negar el dolor ni convencerte de que todo va a salir bien.
El trabajo consiste en comprender cómo estás interpretando la situación, qué pensamientos están aumentando tu miedo y qué conductas pueden estar manteniendo la preocupación.
Desde la terapia cognitivo-conductual se pueden trabajar aspectos como la ansiedad anticipatoria, la catastrofización, la necesidad de control, la intolerancia a la incertidumbre y la vigilancia constante de las sensaciones corporales.
Si la ansiedad está interfiriendo en tu recuperación o en tu vida diaria, puedo ayudarte a trabajar estos aspectos.
Soy psicóloga especializada en ansiedad, con más de 14 años de experiencia, y atiendo a adultos presencialmente en Valencia y también mediante terapia online.
Puedes consultar mi terapia para la ansiedad en Valencia y online si quieres conocer cómo trabajo o solicitar una primera cita.
Conclusión a ansiedad anticipatoria y dolor
El dolor que estás sintiendo es real.
Y que tengas miedo también es comprensible.
Pero existe una diferencia entre:
«Ahora tengo dolor y no sé cuánto tardaré en recuperarme.»
y:
«Voy a tener dolor siempre y mi vida va a cambiar.»
La primera frase habla de una realidad presente y de una incertidumbre.
La segunda convierte una posibilidad temida en una certeza.
Cuando aparezca la ansiedad, prueba a volver a una pregunta sencilla:
«¿Qué sé realmente en este momento?»
Quizá no puedas conocer todavía cómo terminará tu recuperación.
Pero no necesitas conocer el final para dar el siguiente paso. En nuestro Centro de Psicología en Valencia y online podemos ayudarte. ¿Hablamos?.





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