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Consigue que tus hijos cumplan normas sin gritar

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“¡Calma!”, técnica para sustituir los gritos por el autocontrol en los niños

En nuestra consulta de psicología en Valencia, acuden muchos padres pidiendo ayuda para mejorar la conducta de sus hijos. Y es que, dentro de la psicología infantil, uno de los problemas que más trabajamos son las rabietas y la desobediencia de normas y órdenes.

Hoy os quiero presentar una técnica que funciona muy bien en estos casos. Se llama “¡Calma!” y con ella pretendemos conseguir que el niño se haga responsable de su propio enfado, frustración o mala conducta. De este modo, tú no tendrás que enfadarte ni entrar en negociaciones y “guerras” que a veces se hacen interminables. El niño sabrá que si incumple una norma anteriormente pactada, tendrá que cumplir su momento de “calma”, de este modo relacionará que su conducta tiene unas consecuencias. Así , la responsabilidad de volver a una situación tranquila recae en el niño y no en los padres.

“¡Calma!” es una técnica que consiste en retirar la atención de las conductas negativas de los niños y reforzar las conductas adecuadas.

Considera la expresión “¡ Calma!” como una sustitución de los gritos. Como comentábamos, se aplicará esta técnica cuándo el niño viole una norma o no escuche. Una educación emocionalmente inteligente implica saber que tú no puedes calmar a sus hijos; son ellos quienes deben calmarse por sí mismos.

Recurrir a “¡Calma!” resulta apropiado con niños de entre dos y doce años. Es un medio que hace disminuir un problema de conducta mediante el procedimiento de apartar de forma absoluta la atención del niño cuando esgrime esa conducta determinada.

Estos son los pasos a seguir:

  1. Dile al niño que conductas quieres que siga y cuáles que evite. Explícale que significa el término “¡calma!” y en qué ocasiones vas a utilizarlo.
  2. Establece un sitio determinado para “calmarse”. Debería ser seguro y elegido por el niño. También debe ser fácilmente accesible y sería conveniente que pudieras acudir a observar al niño mientras se “calma”. Es buena idea si participa en su decoración, con dibujos sobre cosas que le relajen o le gusten.
  3. Utiliza el procedimiento “¡Calma!” en casos de violación de normas o incumplimiento de órdenes. Haz acudir al niño de forma inmediata al sitio elegido cuando viole una norma de la casa. Si el niño no cumple una orden, repite ésta una vez a modo de advertencia, y envíale luego a “calmarse” si sigue sin cumplirla.
  4. Cuando el niño haya violado una norma o incumplido una orden, dile con diez palabras o menos que se siente en el sitio elegido para “calmarse”. Trata de permanecer tranquilo y actuar con normalidad. Utiliza un temporizador y actívalo de dos a diez minutos, dependiendo de la edad del niño. Cuando suene la alarma, el niño podrá volver de “calmarse”. Si el niño hace ruidos considerables o regresa antes de que haya transcurrido el tiempo, vuelve a activar el reloj desde el principio.
  5. Si un niño en edad preescolar se resiste a acudir a “calmarse”, quizá sea necesario retenerle con suavidad hasta que el tiempo haya transcurrido. Si el que se resiste es un niño algo mayor, añade un minuto por cada vez que se niegue hasta llegar a cinco minutos adicionales. Si el niño aún se resiste, elimina un privilegio (ver la tele, jugar con el móvil, ir a algún sitio). Si el niño insiste en negarse, hágale quedarse en su habitación hasta que esté dispuesto a ir a “calmarse” ( el tiempo transcurrido en la habitación no cuenta como tiempo de “calma”). Pon especial cuidado en no dedicarle al niño una atención adicional por su negativa a cooperar en su proceso de “calma”. Debes ser lo más breve posible al llevar a cabo el procedimiento que acabamos de explicar. Cualquier discusión o explicación debe tener lugar después de “calmarse”.
  6. Una vez se haya calmado, permite al niño volver a la situación en que se hallaba. Si esgrime entonces una conducta apropiada, elógiale; si vuelve a comportarse de forma inapropiada, repite el procedimiento de “calma”.
  7.  Siempre presta atención a las conductas apropiadas y reafírmalas positivamente, en especial aquellas que sean incompatibles con comportamientos problemáticos. Una vez que el niño se haya calmado, en cuanto te sea posible busca una conducta apropiada que reafirmar.

Anotaciones

Cuando los padres llegan a consulta, suelen estar ya muy cansados del mal comportamiento de sus hijos. Por ello, es difícil que se den cuenta de las cosas que hacen bien. Necesitamos aumentar el nivel de refuerzo hacia esos niños fundamentalmente por tres razones:

  1. Para que sepan que conductas son “las buenas” y las que tienen que hacer.
  2. Para reforzar su autoestima y su valía. Pónte es su lugar, no debe ser agradable que me recuerden todo el tiempo lo que hago “mal” y pase desapercibido lo que hago “bien”.
  3. Para mejorar nuestra relación padres-hijos y el clima familiar en general. Ten en cuenta que tus hijos te ven pocas horas al día y muchas veces las pasan escuchando órdenes ( “pónte a hacer los deberes”, “sabes que ahora toca ducha”, “deja ya la tablet, vamos a cenar”) o discutiendo.

Ejercicio práctico

Por ello, en nuestro Centro de Psicología en Valencia, siempre proponemos a los padre un ejercicio. Se llamaría algo así como “pilla a tu hijo haciendo algo bueno” (está adaptado de una tarea que utilizamos en terapia de pareja) y consiste en estar muy atentos en las cosas que el niño hace bien, decírselo y anotarlo. Éste ejercicio nos beneficia a todas las partes:

  1. A los padres, porque se dan cuenta de que sus hijos hacen muchas cosas que pasaban desapercibidas y reduce su negatividad hacia ellos.
  2. A los hijos, porque sienten que son capaces de hacer las cosas bien, se van quitando la etiqueta de “niños malos”, y, lo más importante, sienten aprobación y amor  por parte de sus padres.
  3.  A mi como psicóloga, ya que en consulta rescatamos las situaciones y las comentamos. Esto me aporta mucha información y al niño le sube la autoestima y se pone muy contento, por lo que es más fácil que cumpla con las futuras tareas que tendrá que hacer dentro de la terapia para niños.

Conclusión

Como ves, el procedimiento “¡Calma!” consiste en ignorar la conducta inadecuada, retirando tu atención y, en cuánto sea posible, poner en valor alguna conducta apropiada.

Por ejemplo, uno de tus hijos molesta a su hermano. Previamente hemos establecido que si esto ocurre recurriremos al proceso de “¡Calma!”. En ese momento se lo recuerdas y éste se va a otra habitación. Durante ese periodo no hablamos con él. Cuando pase un tiempo prudencial le llamamos y sigue jugando con su hermano de un modo más calmado. En ese momento podemos decir “¡así da gusto chicos!” o alguna frase que haga al niño percibir que esa conducta es la que más valoramos y, por lo tanto, la correcta.

Se trata de una técnica entre otras muchas, cada niño es un mundo y será muy importante que te adaptes a la personalidad de tu hijo. Espero que este artículo te haya aportado algunas ideas. Si consideras que en el caso de tu hijo necesitas ayuda profesional, puedes ponerte en contacto con nosotras. Somos psicólogas clínicas con amplia experiencia en terapia infantil. Te ayudaremos a ver el problema desde fuera, aportando una visión diferente y soluciones eficaces y duraderas.

Por otro lado, si leer este artículo te ha generado una reflexión, dudas, o conoces otras técnicas estaríamos encantadas de escucharte dejando un comentario. Tu experiencia puede ayudar a muchos padres que se encuentren en tu misma situación.

 

 


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